
Veinte segundos tarda una madre en comprobar si el biberón quema. Veinte segundos le bastan a un niño para atarse los cordones antes de salir al recreo. Veinte segundos tarda un adolescente en escribir: «Ya llego, ¿qué hay para comer?». Veinte segundos para elegir una canción en el móvil o esperar a que el semáforo se ponga en verde.
Son veinte segundos de vida cotidiana que damos por sentados.
Hoy, España llora porque esos mismos instantes han sido suficientes para que nuestro mundo se detenga.
Desde Suministros Hosteleros Osmarc, trasladamos nuestras más sentidas condolencias y todo nuestro cariño a las familias de las víctimas del descarrilamiento. Por esos veinte segundos que quedaron suspendidos en el aire, donde debió haber un último abrazo.
Sic transit gloria mundi, sed manet dolor.








